Acabo de publicar esta nota en ConVerGentes
Estoy un poco aturdido. Me concentro y trato de visualizar la modesta y hermosa Biblioteca de La Loma, sus estantes, las mesas y las sillas donde niños y grandes se sientan a diario a leer, a consultar libros, y a conversar.

Alcanzo a imaginar los computadores apagados y en la noche. Un par de intrusos llegan y logran penetrar por el techo. Entran con linternas y comienzan a sacar cosas: un PC, varias pantallas de computador, una cámara digital. Encuentran la caja menor con algun dinero y finalmente la estatuilla dorada de la diosa Nica, el preciado galardón que recibimos de Prix Ars Electrónica. Empacan todo en costales y huyen sigilosos.

A la mañana siguiente llegan Gabriel Jaime y los otros empleados y encuentran el desastre. Un robo consumado. Un asalto a la comunidad de La Loma y un golpe duro para la Biblioteca Pública Piloto que ha venido dotando, con gran voluntad y paciencia a la filial más antigua de su extendida red de bibliotecas públicas: es decir gratuitas y abiertas para que todos podamos acceder a sus servicios.

Hoy Gabriel Jaime me manda un correo lacónico, contándome su sentimiento de frustración e impotencia. Yo cierro los ojos. Una sensación de tristeza muy menuda empieza a invadirme. Pienso en el daño que eso representa. En las personas que se van a perjudicar por no poder acceder gratis a los computadores. De nada me sirve gritar. Estoy un poco aturdido. Me concentro y solo veo oscuridad. El daño ya está hecho. ¿Cómo repararlo?

Share and Enjoy:
  • Print
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Blogplay