Cuando subió al poder el presidente Álvaro Uribe, sus dos hijos montaron negocio con un capital inicial de 10 millones de pesos. Todo parece indicar que siete años después, Tomás y Jerónimo han logrado multiplicarlo a unos 22 mil millones de pesos. Una ganancia sorprendente, y muy “legal”, según los dos jóvenes.

Tal como lo hace su poderoso padre, ellos se asesoran de abogados que los orientan para que, sus codiciosas negociaciones de compra-venta, no sean ilícitas. Pero como bien lo dice la mesurada y aguda columnista Cecilia Orozco Tascón:

No siempre lo permitido jurídicamente, es justo o moral

Como ella bien lo detalla y explica (basada en las denuncias y en las declaraciones de los hijos del presidente de Colombia), tales ganancias fueron posibles gracias “al tráfico de influencias y la utilización indebida de información privilegiada”. Esas cosas todavían no son punibles en Colombia. Pero la actuación de los Uribe no deja de ser un pésimo ejemplo para los colombianos, especialmente los más jóvenes, que no han tenido la suerte de “heredar” beneficios de papás ricos, influyentes y poderosos.

Un presidente debe velar por el bien de toda una nación y a él por lo tanto se le exige más.

A quienes quieran más detalle sobre este asunto bochornoso los invito a que lean el artículo de doña Cecilia. Y los dejo con el video de la primera denuncia en Noticias Uno.

l.

Share and Enjoy:
  • Print
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Blogplay