Bitácora de Alvaro Ramirez Ospina
La voz airada y el canto de Miriam Makeba perduran
Nacida en Johanesburgo, y en vista de que le pagaban céntimos por sus grabaciones, decidió en su juventud viajar a EE.UU donde conoció al gran Harry Belafonte quien contribuyó de manera decisiva a que su voz se difundiera y alcanzara las audiencias globales. Cantaba no solo la música ancestral que sabía combinar con el jazz y el pop. Su integridad la llevó a testificar en las Naciones Unidas contra el régimen blanco que mantenía el Apartheid y como retaliación el gobierno le retiró la nacionalidad y no pudo regresar al funeral de su madre en 1960. 10 países del mundo la nombraron ciudadana honoraria y al morír tenía nueve pasportes. Por fortuna en 1991 Nelson Mandela la convenció de regresar a su país que le había retornado todos sus derechos ciudadanos, después del triunfo de la ANC.
Yo admiraba mucho su voz, la carga emocional de sus canciones y su entereza moral. Los dejo con tres videos que en cierta manera reflejan facetas importantes de su carrera. La primera canción, Mayibuye, es una invitación a todos los habitantes de los “townships” surafricanos a unirse y resistir contra el racismo.
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Encontré en YouTube otra joya. Se trata de la versión de la canción que la volvió mundialmente popular. Hay muchas versiones de Pata pata pero esta es la que yo recuerdo haber oído en dicha época. Tiene un mérito adicional: grabada por la televisión de Brasil, estoy seguro que ésta es la versión que se difundió en Latinoamérica en 1968, cuando la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos era más intensa.
Fue en parte por esta gran artista, que el mundo empezó a enterarse de las condiciones oprobiosas del terrible régimen de apartheid en Suráfrica. Por ley la población mayoritaria de dicho país era segregada sistemáticamente. De hecho no podían moverse libremente y necesitaban de una especie de pasaporte (dentro de su patria) para poder entrar a las zonas de fábricas y las ciudades donde vivía la minoría blanca.
Muchos años más tarde Miriam Makeba cantó con Paul Simon en su famoso e histórico tour Graceland. El video es tomado (al parecer) del multitudianrio concierto en el National Stadium, Harare, Zimbabwe in 1988 o 89.
Para esas fechas aún no habíamos logrado tumbar el Apartheid y Miriam Makeba luce en uno de sus mejores momentos.
(Digo “habíamos”, porque yo participé de manera muy activa, cuando era estudiante de posgrado en New York University, a finales de los años 70, protestando y presionando a los bancos gringos y a las universidades norteamericanas para que retiraran todos sus fondos y no invirtieran un dólar más en las compañías que tenían negocios con el gobierno racista de Suráfrica).
“Under African Skies”
Letra de la canción:
Josephs face was black as night
The pale yellow moon shone in his eyes
His path was marked
By the stars in the southern hemisphere
And he walked his days
Under African skies
This is the story of how we begin to remember
This is the powerful pulsing of love in the vein
After the dream of falling and calling your name out
These are the roots of rhythm
And the roots of rhythm remain
In early memory
Mission music
Was ringing round my nursery door
I said take this child, lord
From Tucson Arizona
Give her the wings to fly through harmony
And she wont bother you no more
This is the story of how we begin to remember
This is the powerful pulsing of love in the vein
After the dream of falling and calling your name out
These are the roots of rhythm
And the roots of rhythm remain
Josephs face was black as night
And the pale yellow moon shone in his eyes
His path was marked
By the stars in the southern hemisphere
And he walked the length of his days
Under African skies
| Print article | This entry was posted by otexto on 10 November, 2008 at 10:21, and is filed under Duelos, Mujeres, cultura de la paz, derechos humanos, racismo, resistencia pacifica, video. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |





about 1 year ago
No es la muerte lo que para mi es noticia, ya que no conocía a esta chica (aunque su nombre me suena algo, pero lejano), y ahora la conozco gracias a ti, reflexiono y pienso que a veces emigrar tiene mas sentido que quedarse en el sitio sin poder hacer nada…
Un abrazo,
Gaiar