En su Aula de Filosofía el profesor Eugenio Sanchez Bravo escribió una excelente nota donde atando cabos de manera muy perpicaz e informada, explica cuál es el tejemaneje y el trafondo económico-político de la tragedia birmana. Me parece crucial estar atentos a lo que sucede y también recopilar información contextual que nos ayude a entender las posibles razones de esta barbarie. Por eso incluyo un trozo importante de su artículo que recomiendo leer en su integridad acá.

En Birmania ocurre algo parecido: la dictadura militar ofrece a los multinacionales no sólo gas y petróleo sino también abundante mano de obra barata. A pesar de la violación sistemática de los derechos humanos son hasta cuatrocientas las empresas extranjeras y multinacionales que no han dudado en instalar su negocio en el país: Air France, Alcatel, American Express, Axel Springer, Caterpillar, Crédit Agricole, Daewoo, Deutsche Bank, DHL, Fuji, General Motors, GlaxoSmithKline, Hyundai, Lufthansa, Nestlé, Oracle, Siemens, Suzuki, Swatch, Total o Unocal.

Son las habituales de la explotación del tercer mundo, pero fíjate en una muy especial: Unocal (United Oil California). En 2004 un pueblo de aldeanos de Birmania denunció a la petrolera por violación de los derechos humanos. Unocal había decidido construir un gaseoducto y no dudó en pasar por encima de los pueblos asentados en el trayecto utilizando la tortura, el asesinato y los rentables trabajos forzados.

Y Unocal nos lleva de nuevo al 11 de septiembre. Como desvela Michael Moore en su documental Farenheit 9/11 en 1997, cuando Bush era gobernador en Texas, hizo de intermediario en una reunión celebrada en Houston entre representantes del gobierno talibán de Afganistán y la petrolera. Las reservas de gas y petróleo de los países que lindan con el Mar Caspio son mayores que las de Arabia Saudí. Unocal quería construir un gaseoducto directo desde el Mar Caspio al Mar arábigo para poder llevarse a un precio económico la materia prima. Pero en 1998 los talibanes expulsaron a Unocal y encargaron el trabajo a una empresa argentina. A partir de entonces el gobierno talibán paso a formar parte de Eje del Mal. Unocal fue uno de los grandes beneficiados de los atentados del 11/S pues significaron la excusa perfecta para organizar una fuerza militar internacional que invadiese Afganistán y derrocase a los talibanes, protectores de Bin-Laden y Al-Qaeda. Tras la victoria Bush colocó de presidente a Hamid Karzai, ex-agente de la CIA, y como representante diplomático de Estados Unidos a un consejero delegado de Unocal. El primer proyecto que aprueba el nuevo gobierno es, naturalmente, el codiciado gaseoducto.

Ahora aparece de nuevo Unocal en Birmania, otro gaseoducto y otra dictadura militar. ¡Qué rentable es llevar la democracia a los países con petróleo!

Actualización: Hoy 2 de octubre de 2007 la televisión da a entender que la junta militar ha logrado reprimir la revuelta budista. El enviado de la ONU ha pedido a los tiranos que no se excedan en el castigo. En definitiva, Estados Unidos se queda con su petróleo iraquí y China con el birmano. Frente al sufrimiento de los pueblos se impone el equilibrio económico mundial.
Irónicamente, parece que la peor desgracia que puede ocurrirle hoy día a un pueblo es tener grandes reservas de petróleo.

Vía Mezvan

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