Disfruto mucho de la compañía de mi familia y mis amigos aquí en Colombia y me queda cada vez más dificil comprender cómo un país de tanta gente buena, amorosa y trabajadora tenga que sufrir de tal manera para resistir y oponerse a todas las formas de violencia (especialmente la generada por las diferencias sociales y políticas) que el país padece desde hace más de setenta años.

Acabo de leer en La Columna de Julián Ortega (colega en equinoxio.org, diestro blogger y periodista ciudadadano) un artículo suyo sobre la marcha del 5 de Julio donde califica el evento como un fracaso. Como estoy en desacuerdo con él y los blogs son para que conversemos le dejé un comentario que (ampliado y revisado) quiero compartir con ustedes:

Apreciado Julián: Me queda difícil entender por qué calificas com un fracaso la marcha que miles de Colombianos protagonizaron el 5 de julio pasado para rechazar (entro otras cosas) el secuestro, la violencia y la intolerancia en Colombia.

Si la participación activa de los ciudadanos se dió, yo considero que se trata de un logro rotundo. Porque la participación ciudadana y masiva en eventos políticos como éste, son la manera más efectiva de rechazar el autoritarismo de las Farc y de gobernantes como Álvaro Uribe.

El oportunsmo del gobierno, de los medios y de muchos otros se dejó ver, pero no creo que empañara al poderosa manifestación de rechazo y protesta contra los métodos militares y guerreristas para dirimir conflictos de interés político.

Una de las formas de definir la política es como el arte de negociar ideas sobre como convivir con nuestros vecinos en un clima de respeto y armonía social. Yo creo que las marchas masivas en todos los rincones del país fueron un ejemplo de política auténtica, es decir de negociación de ideas y opiniones, (diversas y a veces encontradas) confluyentes en el rechazo a la violencia (institucional y guerrillera), el terror y el secuestro como instrumentos para hacerse al poder político o para intentar perpetuarse en él.

5jul-uribe-farc-cartel.jpg Esta imagen la registré en las marchas de Pasto y el cartel lo portaba muy cerca de su corazón un joven y sonriente activista de anteojos y sombrero campesino.

Share and Enjoy:
  • Print
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Blogplay