Según grupos de derechos humanos, cerca de 500 immigrantes latinoamericanos mueren anualmente en la frontera USA-México.

Leo en la BBC y también en Pravda que ahora se discute una propuesta del Senado estadounidense que apoya la construcción de un muro de 1130 kilómetros (700-millas) en su frontera sur. Todo porque Washington acusa a México de “no estar haciendo lo suficiente” para “acabar” con el flujo ilegal de immigrantes a USA.

Ninguna mención se hace a los inmensos aportes que los latinoamericanos le hacen a la economía norteamericana, ni a la forma como son subpagados y tratados en dicha nación.

En un excelente ensayo (paper) disponible en la red, el Profesor Wayne Cornelius explica, basado en los 100 años de historia de esta inmigración, como los gobiernos implicados pueden facilitar o impedir el movimiento de inmigrantes, pero jamás detener dicho flujo.
Lo que resalta es el oportunismo político un sector considerable de senadores que aspiran a ganar votos con esta propuesta. Como la xenofobia está de moda, los senadores se han subido a dicho carruaje.

Ellos parecen estar tan felices y dichosos con las tácticas ilusas y exclusionistas de los israelíes, que ahora quieren imitarlas e implementarlas en su propia frontera y nada menos que con su antiguo “adorado” y desdeñado “patio trasero”.

Otros corren a invertir en China afianzando otro muro infame
Mathew Davis reportero de la BBC en Washington cuenta cómo grandes compañías norteamericanas como Microsoft, Yahoo, Cisco Systems y Google se hacen cada vez más culpables de complicidad con la censura que China ejerce sobre Internet. Y todo por su exagerado afán de lucro.

El caso más vergonzoso lo constituye Yahoo que ha sido acusado por Reporteros sin Fronteras de entregar los datos a las autoridades chinas que llevaron al encarcelamiento de Li Zhi en 2003, quien sirve ahora ocho años de prisión por publicar comentarios criticando la corrupción oficial. De la misma forma el escritor Shi Tao, fue sentenciado a 10 años de prisión en abril del 2005 después de haber criticado abusos de derechos humanos en Internet.

Pero Google no se queda atrás y ha caído en desgracia ante millones de sus admiradores al aceptar bloquear conceptos y términos políticamente peligrosos, según las autoridades de Beijing, en su recién estrenado sitio de búsquedas para la China.

Resulta así que la nueva gran muralla China, la están ayudando a construir empresas que se precian de democráticas y cuya residencia es el país que se auto proclama como el paladín de la libertad de expresión y comunicación.

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